Si alguna vez te encontraste en una clase de Vinyasa, sudando mientras intentabas mantener el “Guerrero II”, seguramente sentiste que estabas conectando con una tradición milenaria. Pero la realidad es menos romántica: esa postura —y buena parte de lo que hoy llamamos Yoga— tiene más que ver con la gimnasia militar europea del siglo XIX que con los sabios de los Himalayas.
Durante mucho tiempo se nos contó que el Yoga Postural Moderno era una línea directa desde los Yoga Sutras de Patanjali hasta nuestras esterillas (Mat), sin embargo, si Patanjali pudiera entrar a una clase actual, probablemente se sorprendería al ver a todos haciendo secuencias físicas en lugar de sentarse a meditar en silencio. Para Patanjali , el cuerpo era más un obstáculo que un templo a esculpir.
Entonces, ¿de dónde salieron todas estas posturas?
La respuesta está en la India de los años treinta, en el Palacio de Mysore. Allí, T. Krishnamacharya —maestro de figuras como B.K.S. Iyengar y Pattabhi Jois— recibió el encargo de entrenar a los jóvenes de la corte. En plena época colonial, el Maharajá buscaba recuperar el orgullo nacional formando ciudadanos fuertes. Es asi que el palacio se convirtió en un "hub" cultural donde convivían instructores de yoga con gimnastas suecos, entrenadores daneses y luchadores británicos e indios.
Krishnamacharya supo aprovechar ese entorno; adaptó ejercicios de gimnasia europea, pensados originalmente para el Personal Militar y los fusionó con la filosofía india. Así nacieron secuencias de Yoga como el Saludo al Sol (Surya Namaskar), que en realidad era una rutina de calistenia popularizada por políticos y luchadores. Muchas posturas de pie, como el Triángulo (Trikonasana), son casi idénticas a los estiramientos de los manuales suecos del siglo XIX. Incluso la fluidez del Vinyasa tiene raíces en la gimnasia rítmica danesa.
¿Por qué entonces se nos presentó como una tradición milenaria?
En tiempos coloniales los yoguis eran vistos con desconfianza y para que la práctica sobreviviese había que darle un aire de legitimidad, vale decir una estructura supuestamente tradicional y válida. Se le pusieron nombres en sánscrito, se vinculó la práctica a textos antiguos y hasta se inventaron manuscritos “perdidos” para justificar secuencias modernas. No fue un engaño malicioso sino una estrategia de supervivencia cultural.
Un dato curioso: casi ninguna de las posturas de pie que hoy practicamos aparece en textos anteriores a 1850.
La tradición como construcción social:
Muchas asociaciones humanas han empleado el concepto de "tradición" y de "antiguedad" para legitimar que sus practicas y enseñanzas responden a un hilo de conocimientos y sabiduria que se pierde en la noche de los tiempos. La realidad es que gran parte de estas estructuras de conocimiento son construcciones humanas que se han adaptado y mutado de acuerdo a sus necesidades. ¿Quita valor al yoga saber esto? Entiendo que no. Que tu clase sea un mix entre misticismo indio y calistenia europea no la hace menos poderosa ni menos beneficiosa, siempre y cuando seamos conscientes de donde ponemos el foco durante la práctica. Esta realidad nos recuerda que las culturas son dinámicas y que el Yoga, como nosotros, sigue evolucionando.
Así que la próxima vez que te encuentres en “el perro boca abajo”, piensa que estás participando en una historia global fascinante, un puente vivo entre Oriente y Occidente.
En definitiva, lo que determina si lo que haces es o no es Yoga es el "estado de tu mente" durante la práctica. A fin de cuentas "Yoga es el cese de las fluctuaciones de la mente" según Patanjalí.
Bibliografía recomendada para profundizar:
- Albuquerque, M. J. (2014). La invención del yoga moderno: Un análisis histórico y cultural. Madrid: Editorial Oriente.
- De Michelis, E. (2004). A History of Modern Yoga: Patanjali and Western Esotericism. London: Continuum.
- Mallinson, J., & Singleton, M. (2017). Roots of Yoga. London: Penguin Classics.
- Sjoman, N. E. (1996). The Yoga Tradition of the Mysore Palace. New Delhi: Abhinav Publications.
- Singleton, M. (2010). Yoga Body: The Origins of Modern Posture Practice. Oxford: Oxford University Press.
