"Mā anussavena, mā paramparāya, mā itikirāya, mā piṭakasampadānena, mā takkahetu, mā nayahetu, mā ākāraparivitakkena, mā diṭṭhinijjhānakkhantiyā, mā bhabbarūpatāya, mā samaṇo no garūti".
“No acepten nada simplemente por haberlo oído repetidamente; ni por tradición; ni por rumores; ni porque esté escrito en las escrituras; ni por mera lógica; ni por inferencia; ni por apariencias; ni porque concuerde con una opinión propia; ni por la autoridad de un maestro. Pero cuando ustedes mismos sepan que algo es beneficioso, correcto, elogiado por los sabios y conduce al bienestar y la felicidad, entonces deben aceptarlo y vivir de acuerdo con ello.”
Kalama Sutta (Aṅguttara Nikāya 3.65)
Budha
Hoy en día, los chakras parecen inseparables del yoga, pero en realidad su historia es mucho más reciente de lo que se suele pensar. El yoga clásico de Patañjali, redactado alrededor del siglo II A.C., no menciona chakras en absoluto. Estos aparecen en textos tántricos medievales, especialmente en el Ṣaṭcakranirūpaṇa (1526), escrito por Swami Purnananda, que describe seis centros energéticos vinculados a rituales específicos (White, 1996). La traducción al inglés realizada por John Woodroffe en 1918 bajo el título The Serpent Power fue decisiva para que el concepto llegara a Occidente y se integrara en discursos sobre kundalinī y yoga (Woodroffe, 1918).
El verdadero salto hacia la popularidad global ocurrió en el siglo XIX y principios del XX, cuando la Sociedad Teosófica reinterpretó los chakras. Helena Blavatsky y Charles Leadbeater los presentaron como siete centros alineados con la columna vertebral, asociados a colores, emociones y funciones corporales (Leadbeater, 1927). Esta versión, más cercana a la espiritualidad occidental que a la tradición india, se expandió con el movimiento New Age en el siglo XX (De Michelis, 2004).
¿ Por qué se integraron al yoga moderno ?
El yoga que se difundió en Occidente buscaba ser más que una gimnasia: se ofrecía como una práctica integral de cuerpo y mente. Los chakras, reinterpretados como un mapa energético, ofrecían un lenguaje atractivo para explicar esa conexión. Así se convirtieron en un puente entre tradiciones Orientales y expectativas espirituales Occidentales (Singleton, 2010).
Si dejamos de lado las interpretaciones religiosas, los chakras pueden entenderse como metáforas útiles para hablar de procesos corporales y psicológicos. La neurociencia y la biología han explorado estas correspondencias:
- Sistema nervioso y endocrino: Los puntos descritos como chakras coinciden con plexos nerviosos y glándulas endocrinas. Por ejemplo, el “chakra raíz” se asocia con las glándulas suprarrenales, que regulan el estrés y la supervivencia (Malimas et al., 2023).
- Atención y conciencia corporal: Focalizar en un chakra puede ser visto como una técnica de concentración que mejora la percepción de sensaciones internas, similar a prácticas de mindfulness (Tang, Hölzel & Posner, 2015).
- Regulación emocional: Asociar cada centro con estados afectivos ayuda a estructurar prácticas de autocuidado y meditación sin necesidad de recurrir a explicaciones sobrenaturales (Calderone et al., 2024).
En este sentido, los chakras posrian funcionar como un mapa simbólico del cuerpo que puede integrarse en protocolos de respiración, meditación y movimiento, siempre desde una perspectiva laica y científica.
A modo de Reflexión final
Los chakras no son un legado milenario del yoga clásico, sino una construcción moderna que se consolidó entre el siglo XVI y el XIX, y que se popularizó en el XX gracias a la Teosofía y al New Age. Sin embargo, su valor no depende de la antigüedad, sino de cómo los usamos hoy. Si los entendemos como metáforas corporales, simbólicas y psicológicas, podemos aprovecharlos para cultivar conciencia, bienestar y equilibrio, sin necesidad de caer en dogmas religiosos.
Fuentes consultadas
- Calderone, A., et al. (2024). Neurobiological Changes Induced by Mindfulness and Meditation: A Systematic Review. Biomedicines, 12(1), 45.
- De Michelis, E. (2004). A History of Modern Yoga: Patañjali and Western Esotericism. Continuum.
- Leadbeater, C. W. (1927). The Chakras. Theosophical Publishing House.
- Malimas, S., et al. (2023). Exploring the Interconnection between Chakras and the Nervous System. ResearchGate.
- Singleton, M. (2010). Yoga Body: The Origins of Modern Posture Practice. Oxford University Press.
- Tang, Y. Y., Hölzel, B. K., & Posner, M. I. (2015). The Neuroscience of Mindfulness Meditation. Nature Reviews Neuroscience, 16(4), 213–225.
- White, D. G. (1996). The Alchemical Body: Siddha Traditions in Medieval India. University of Chicago Press.
- Woodroffe, J. (1918). The Serpent Power: The Secrets of Tantric and Shaktic Yoga. Ganesh & Co.
